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Código LEI: qué es y en qué se diferencia del número DUNS

El código LEI identifica a una entidad legal a escala global; el número DUNS lo emite una empresa privada. Aquí verás qué diferencias hay y cuándo se pide cada uno.

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El código LEI y el número DUNS aparecen juntos en muchos formularios de alta de proveedores, y esa vecindad hace pensar que son variantes de lo mismo. No lo son. Uno nace de un estándar internacional pensado para que una entidad legal pueda identificarse sin ambigüedad en cualquier mercado; el otro lo asigna una empresa privada como servicio de identificación comercial. Este artículo explica qué es cada uno, qué comparten, en qué se diferencian y cómo evitar la trampa de tratarlos como un mismo campo.

¿Qué es exactamente un código LEI?

Es un identificador de entidad legal: una cadena alfanumérica que se asigna a un sujeto con personalidad jurídica para poder referirse a él de forma única a escala global. Su estructura está definida por una norma internacional, la norma ISO 17442, y eso significa que no la inventa cada país: es la misma para todos.

De esa definición salen cuatro rasgos que conviene retener:

  • Es alfanumérico. Combina letras y dígitos, no es un número en sentido estricto.
  • Tiene una longitud fija. El identificador ocupa siempre el mismo número de posiciones, lo que facilita su lectura y su comparación.
  • Incluye un dígito de control. Una parte del código se calcula a partir del resto, de modo que un error de tecleo puede detectarse localmente.
  • Se emite a escala global. No depende de un registro nacional concreto, sino de un sistema de entidades autorizadas a expedirlos.

Es importante subrayar qué no es. Un código LEI no es una licencia, no es una autorización para operar, no es un permiso regulatorio y no dice nada sobre la solvencia de quien lo tiene. Identifica; no habilita.

¿Para qué se pide un código LEI?

Se pide cuando alguien necesita saber con certeza a qué entidad legal se está refiriendo en una operación concreta. Esa necesidad aparece sobre todo en mercados financieros y en cadenas de suministro reguladas, donde los nombres comerciales se repiten, las filiales comparten marca y una misma sociedad puede aparecer escrita de varias formas.

La ventaja práctica del identificador es que resuelve un problema que el nombre no resuelve. Dos sociedades del mismo grupo pueden llamarse casi igual, y una misma sociedad puede aparecer con o sin sufijo, con la razón social completa o abreviada, y en dos idiomas distintos. El código no se traduce y no se abrevia.

Además, el sistema está pensado para que el dato sea consultable. Existe una base pública donde se puede buscar por identificador y ver la información asociada a la entidad, lo que permite confirmar que el código corresponde a quien dice tenerlo, sin depender de la documentación que aporte la otra parte.

¿En qué se diferencia del número DUNS?

En tres cosas: quién lo emite, qué formato tiene y bajo qué régimen se mantiene.

El número DUNS es un identificador de nueve dígitos que asigna una empresa privada. Su función original es comercial: sirve para identificar organizaciones en bases de datos de crédito entre empresas, en procesos de alta de proveedores y en intercambio de información mercantil. No nace de un estándar internacional aprobado por un organismo de normalización, sino de un sistema propio de una compañía.

El código LEI, en cambio, se apoya en una norma internacional y se expide a través de un sistema de entidades autorizadas y supervisadas. Su formato es alfanumérico y de longitud fija, e incorpora un dígito de control. Y está pensado para ser un identificador global de referencia, no una referencia dentro de la base de datos de un proveedor.

La comparación queda así:

Rasgo Código LEI Número DUNS
Origen Norma internacional Sistema privado
Quién emite Entidades autorizadas del sistema La empresa que lo gestiona
Tipo de caracteres Alfanuméricos Solo dígitos
Dígito de control Sí, forma parte del código No
Alcance Global Global, con uso comercial
Qué acredita Identifica a la entidad Identifica a la organización

Ninguno de los dos sustituye al otro. Si un formulario pide los dos, suele ser porque quiere una referencia de identidad global y una referencia comercial, y no porque uno sea una versión antigua del otro.

¿Cuándo hay que usar cada uno?

Depende de quién lo pida y para qué. Como regla general, el código LEI aparece donde el requisito viene de una regulación o de una necesidad de identificación global precisa; el número DUNS aparece donde el requisito viene de un proceso comercial de alta de proveedores o de una consulta de riesgo entre empresas.

Lo mejor es no decidirlo tú solo si no tienes que hacerlo. Cuando te piden uno de los dos, confirma con quien lo pide qué uso va a darle, porque la respuesta determina tanto el esfuerzo como la validez del dato:

  1. ¿Se trata de un requisito normativo o de un procedimiento interno?
  2. ¿Basta con el identificador o se pide además documentación de respaldo?
  3. ¿Se va a consultar en una base pública o solo se guarda?
  4. ¿Se renueva o se revisa periódicamente, o se considera un dato fijo?

Las respuestas a esas cuatro preguntas explican por qué a veces se pide uno y otras veces el otro, y también por qué nunca deberías rellenar un campo con el otro identificador «porque es parecido».

¿Qué se puede comprobar de un código LEI?

Se puede comprobar la forma y se puede comprobar la existencia. Son dos operaciones distintas y conviene no confundirlas.

La comprobación de forma es local: longitud correcta, caracteres admitidos y dígito de control coherente. Con eso descartas errores de transcripción, que son la causa más frecuente de que un identificador no funcione. No necesitas consultar nada fuera de tu sistema.

La comprobación de existencia requiere consultar la base pública del sistema emisor. Es la que responde a la pregunta «¿este código corresponde a una entidad y a cuál?». Su resultado tiene fecha, porque los datos asociados pueden actualizarse.

Una advertencia sobre los ceros y las letras: como el código es alfanumérico, algunos caracteres se confunden al leerlo de una pantalla o de un papel. Guardarlo como texto y compararlo siempre normalizado en mayúsculas evita una buena parte de los errores de captura.

En el generador de este sitio

En el generador de datos de empresa para pruebas los identificadores que se generan llevan la forma que corresponde al país seleccionado, de modo que puedes probar cómo se comporta tu formulario cuando el campo de registro, el fiscal y el de VAT se rellenan a la vez. Es material sintético para desarrollo y demostraciones.

Ninguno de esos datos corresponde a una entidad real, ninguno sirve para acreditar la existencia de un negocio y ninguno debe utilizarse para cumplir un requisito normativo. Si tu proceso exige un identificador auténtico, la única vía es obtenerlo por el cauce oficial que corresponda.

Para quien programa

Cuando el mismo producto tiene que admitir identificadores de identidad de distinto origen, la clave es no mezclarlos en el modelo de datos. Cinco decisiones que marcan la diferencia:

  • Un campo por tipo de identificador. Registro, fiscal, VAT, entidad legal y comercial en columnas separadas. Un campo genérico «identificador» que admite cualquiera de ellos garantiza confusión.
  • Validación local separada de la consulta. La forma se valida sin salir a la red; la existencia se consulta aparte y con su propio tratamiento de errores.
  • Dígito de control donde exista. Si el identificador lo incorpora, verifícalo: detecta tecleos malos antes de gastar una consulta externa.
  • Almacenamiento como texto. Mayúsculas normalizadas en la comparación, valor original conservado aparte si el flujo lo recibe con formatos distintos.
  • Registro de la consulta. Guarda cuándo se comprobó y contra qué fuente. Un identificador verificado hace dos años no es un identificador verificado hoy.

Y una decisión de producto que suele olvidarse: cuando el usuario no tiene el identificador a mano, ¿el formulario se puede guardar? Si la respuesta es no, el identificador se ha convertido en un requisito de alta y conviene explicitarlo desde el primer paso, no en la pantalla final.

Siguientes pasos

Si necesitas ejemplos para probar el campo de identificadores, el generador de datos de empresa genera fichas completas por país. Para entender los números que suelen acompañarlos, la guía del número de registro de empresa y la de validación del número de identificación fiscal cubren sus formatos. Y si el identificador forma parte de una comprobación más amplia sobre un cliente empresarial, la lista de comprobación de KYB reúne los documentos y datos que se piden en ese tipo de proceso.

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