Los test company data son registros de empresas que no existen: un nombre, una forma jurídica, un domicilio social, un número de registro y, cuando el país lo tiene, un número de VAT, construidos para rellenar formularios y ejecutar pruebas. Este artículo explica qué contiene un registro así, por qué copiar los datos de una empresa real es una mala idea y en qué momentos del desarrollo resultan útiles. Al terminar sabrás qué exigirle a un conjunto de datos de empresa para que tus pruebas sean reproducibles y no se conviertan en un problema legal.
¿Qué es exactamente un dato de empresa de prueba?
Un dato de empresa de prueba es la información que describe a un sujeto empresarial, generada o reservada para un uso que no es el uso real: rellenar un formulario de alta, probar una pasarela de facturación, comprobar cómo se ven los campos en una demostración o sembrar una base de datos de un entorno de desarrollo.
La diferencia con un dato real no está en la forma, sino en el uso y en el origen. Un registro de prueba tiene la apariencia correcta —el número de registro respeta el patrón del país, el código postal existe, la forma jurídica es una de las que reconoce esa jurisdicción— pero no señala a ninguna empresa registrada. Y esa distancia entre «parece real» y «es real» es justo lo que hay que mantener.
Conviene distinguir tres cosas que suelen mezclarse en la misma conversación:
| Tipo de dato | Origen | Uso previsto |
|---|---|---|
| Real de una empresa existente | Registro público o cliente | Operar de verdad |
| Anonimizado | Una empresa real, con sus señas quitadas | Análisis y estadística |
| Sintético o ficticio | Generado sin consultar ninguna base | Pruebas y demostraciones |
Solo el tercero es un dato de prueba en sentido estricto, y es el único que no arrastra el problema de haber partido de un sujeto que existe.
¿Por qué no conviene reutilizar datos de una empresa real?
La tentación es constante, porque parece más rápido copiar el registro de un cliente conocido que fabricar uno. Hay varias razones para resistirse, y ninguna es teórica.
La primera es legal. Los datos de una empresa identificable pertenecen a alguien. Usarlos en un entorno de pruebas que no controlas con el mismo rigor que el de producción puede constituir un tratamiento para una finalidad distinta de aquella para la que se recogieron, con la agravante de que no hay una base clara que lo justifique.
La segunda es de riesgo operativo. Un entorno de pruebas se copia a portátiles, se comparte en capturas de pantalla, se exporta a hojas de cálculo y acaba en conversaciones de soporte. Todo lo que metas ahí circula mucho más de lo que imaginas cuando lo copiaste.
La tercera es que envenena las pruebas. Si el registro real se usa para comprobar la validación, la prueba pasa por casualidad, no porque tu validación sea correcta. Y si más adelante alguien borra ese registro de la base de datos de producción, la prueba sigue pasando porque el dato ya está fijado en el código, con lo que ya no prueba nada.
Por último, hay una razón de confusión: un dato real en un entorno de pruebas hace que quien lo lee no sepa si está mirando un caso de prueba o un cliente. Ese momentito de duda es el que produce los incidentes.
Un juego de campos que suele bastar
No todas las pruebas necesitan el mismo detalle, pero un registro de empresa completo tiende a tener estos campos. Si tu sistema usa menos, es útil saber cuáles estás dejando fuera y por qué.
- Nombre de la empresa. Incluye la forma jurídica o un sufijo que la insinúe. Conviene que resulte evidente que es un ejemplo.
- Forma jurídica. La categoría legal del sujeto en ese país, guardada aparte del nombre para que puedas filtrar por ella.
- Número de registro. El identificador que le asigna el registro oficial; su forma depende del país.
- Número de VAT cuando el país lo emite; en muchos casos es un dato distinto del anterior.
- Número de identificación fiscal, que puede coincidir con alguno de los dos o no.
- Domicilio social. Una dirección completa y coherente con el país del registro.
- Sector o actividad. Útil para formularios que preguntan a qué se dedica la empresa.
- Tamaño. Un tramo de plantilla, no un número exacto que nadie puede verificar.
- Persona de contacto. Nombre, correo y teléfono, también ficticios y coherentes entre sí.
Una lista de este tipo ayuda porque obliga a decidir de antemano qué campos son obligatorios y cuáles opcionales, algo que en el formulario de producción también tendrás que decidir.
¿En qué entornos de verdad se aprovechan?
Hay cuatro situaciones donde un conjunto de datos de empresa ficticia ahorra tiempo de forma clara.
La primera es el desarrollo de formularios. Mientras se maqueta un alta de empresa, hacen falta ejemplos que ocupen el espacio real y que tengan las longitudes correctas, para descubrir que un nombre largo rompe la maquetación o que un campo obligatorio no cabe en la columna.
La segunda es la integración en sandbox. Las pasarelas y los proveedores de servicios empresariales ofrecen entornos de prueba, y esos entornos esperan datos de prueba. Meter datos de un cliente real en un sandbox es exactamente el error que conviene evitar.
La tercera son las demostraciones comerciales. Un producto que sirve para dar de alta empresas se enseña mucho mejor con un registro creíble que con un campo que dice «ejemplo 1», siempre que quede claro que el sujeto no existe.
La cuarta es la siembra de entornos. Un entorno de desarrollo vacío no permite comprobar listados, búsquedas, paginación ni informes. Hace falta un volumen de registros que ningún equipo escribe a mano.
En todos los casos el material con el que se trabaja es el mismo: registros que se parecen a los reales sin serlo, y que solo viven en entornos que no son el de producción.
En el generador de este sitio
En el generador de datos de empresa para pruebas de este sitio se elige un país y se obtiene un registro completo del sujeto empresarial: nombre, sector, tamaño, forma jurídica, domicilio social, teléfono y los números de registro y de VAT de ese país. Si además usas la clave de identidad, el mismo registro se puede volver a obtener más tarde, de modo que la muestra no hay que guardarla entera: basta con anotar la clave.
Todo lo que produce es material sintético. Sirve para pruebas de software, para demostraciones y para sembrar entornos de desarrollo; no corresponde a ninguna empresa real y no debe utilizarse para abrir cuentas, emitir facturas ni acreditar la existencia de un negocio ante nadie.
Para quien programa
Cuando el conjunto de datos de empresa se convierte en parte del proyecto y no en un fichero suelto, hay cuatro decisiones que conviene fijar por escrito antes de que cada equipo improvise la suya.
- Campos y longitudes. El nombre de la empresa es texto libre y admite acentos, cifras y signos; no lo recortes a una longitud pensada para el inglés. El identificador de registro es texto, nunca un número: si lo tratas como entero pierdes los ceros iniciales y los prefijos de letras.
- Unicidad y reproducibilidad. Un generador que devuelve un registro distinto en cada llamada sirve para mirar, pero no para depurar. Si el resultado depende de una semilla o de una clave, la misma clave devuelve el mismo registro y un fallo se puede reproducir.
- Coherencia entre campos. El domicilio social debe pertenecer al país del registro y el teléfono debe llevar el prefijo de ese país. Cuando los campos se generan por separado, aparecen combinaciones imposibles que ninguna validación detecta.
- Marca y aislamiento. Los datos de prueba deben llevar alguna señal que los identifique como tales y no deben poder llegar a producción por accidente. Si tu sistema tiene un entorno intermedio entre desarrollo y producción, decide hoy en qué lado cae este material.
Y una recomendación de proceso: guarda el conjunto de datos junto al código, con una nota de dónde salió y para qué prueba sirve. Un registro de empresa ficticio sin contexto es basura que nadie se atreve a borrar.
Siguientes pasos
Si necesitas material ahora, el generador produce un registro completo por país en un par de clics y te da la clave para volver a él. Si el problema que tienes delante es que no sabes qué forma tiene el número de registro en cada país, la guía sobre el número de registro de empresa por país entra en ese terreno. Y si lo que te preocupa es dónde puede acabar este material, el artículo sobre los límites de los datos de empresa ficticios marca la raya con bastante claridad.